LO DEL LIBRO





Hola a todo el mundo. Solo quería dar las gracias a todas las personas que se han interesado por mi libro.
Por ahora las opiniones que de manera directa o indirecta han llegado a mis oídos, han sido bastante positivas.
Aquí os dejo el link  "PEDACITOS DE VIDA"

El libro que estoy escribiendo ahora se titula "Operación Sarmiento". Lo sé. Raro raro el título. Ayer le leí un trocito a mi hija y se partía de risa. Aún me queda mucho para terminarlo, pues no dejan de venirme cosas a la cabeza, pero ya llevo 136 páginas y mi intención es tomármelo como un trabajo, ya que en los de verdad no tengo mucha suerte.
GRACIAS A TOD@S

LO DE "NO SE HACEN FOTOCOPIAS"

Hola a todo el mundo. Esta es cortita porque tampoco me sobran las ganas de nada. En una de tantas visitas al servicio social de base, donde se piden las ayudas correspondientes a lo que te haya tocado vivir, tenía que llevar cada tres meses como comprobante de mis gastos particulares, las facturas de la luz, el agua, el gas, la hipoteca y demás justificantes de que pago o vivo en este mundo. Siempre me llevo un libro para leer, por si me hacen esperar mucho. Así no dejo a mi mente que se ponga a pensar demasiado en según que cosas.
En esta ocasión llevaba AFRICANUS EL HIJO DEL CONSUL. Un interesantísimo libro de los tiempos de los romanos.
En otras visitas al servicio social de base, ya había observado los carteles de "NO SE HACEN FOTOCOPIAS" dispuestos en varias columnas y paredes dentro y fuera de la oficina, por eso llevaba mis facturas perfectamente fotocopiadas desde mi casa.
Cuando llegó mi turno, me llamaron y entré en la oficina. Mientras me estaba atendiendo la administrativa, se fijó en el libro que llevaba y me preguntó sobre el argumento y si me estaba gustando. Por supuesto le dije que me estaba encantando. Entonces ella decidió ir a comprárselo en cuanto pudiera a la librería más cercana. Lo más sorprendente fue, que en lugar de coger un bolígrafo y apuntar el nombre del autor, el título y la editorial en un papel para que no se le olvidara, no dudó un segundo en pedírmelo y dirigirse a la FOTOCOPIADORA de la oficina donde "NO SE HACEN FOTOCOPIAS" para sacar una FOTOCOPIA de la portada y contraportada de mi libro. ¡Y en color!. GRACIAS SANTIAGO.

LO DE VODAFONE


Hola a todo el mundo. Sin más dilación hoy contaré lo de Vodafone.
Terminaban seis días de vacaciones, con la típica vuelta a casa de maletas repletas de enseres cuya utilidad durante los días de asueto habría sido más que discutible.
Era hora de poner al día la economía doméstica que había sido totalmente obviada durante casi una semana.
Una inocente consulta de mi cuenta bancaria por internet, hacía que me diera un vuelco el corazón. Vodafone había hecho los deberes, y me había pasado un recibo de más de cien euros por el Adsl y la utilización de un teléfono móvil.
Por más que pestañeaba, los dígitos no cambiaban. La cantidad que debía haber sido cobrada según el contrato no llegaba a los 45 euros pero no no,  mis ojos no me engañaban, ponía ciento y pico euros.
Sin siquiera deshacer maletas, la pertinente llamada al servicio de atención al cliente de Vodafone se hacía irremediable.
Una persona audiblemente descontenta por trabajar en un call center en pleno mes de agosto, atendió mi llamada. El resultado fue el esperado. La factura era correcta. De alguna inexplicable manera, la usuaria del móvil había dado de alta un servicio de mensajes llamados PREMIUM (mucho cuidado con ellos), y la recepción de los mismos se cobraba a casi 2 euros cada uno, por tanto, había recibido unos 22 mensajes que debía pagar.
Argumentos como mi más sincero desconocimiento de la existencia de dichos mensajes, o que yo no había dado de alta ningún servicio, no sirvieron absolutamente para nada.

Siguiente paso, o bien conformarme y dejarlo estar o poner una reclamación en el departamento de consumo del Ayuntamiento y esperar.
Sin lugar a dudas elegí la segunda opción.

Mi reclamación:

Contratada con la compañía telefónica Vodafone, la tarifa del Plan Base2 Gama Estandard para el teléfono móvil Sony Xperia L 634918445 por un importe mensual de 22€ con un 25% de descuento durante los 6 primeros meses, y ADSL para el número 945xxxxxx  por un importe mensual de 20€ al mes , total factura mensual 38,5+iva = 44,16 € recibo una factura de 109,77€ por el periodo 08/07/2013 al 07/08/2013, con un descuento de 3,55€ incluido, por un error en una factura anterior . Adjunto factura.
La diferencia entre lo contratado y lo facturado es de 69,15€(iva incluido). Una vez consultada esta irregularidad con atención al cliente de Vodafone, el operario me remite a la oficina de consumo de mi ciudad para presentar esta solicitud de arbitraje. Según las explicaciones de atención al cliente de Vodafone, el importe ya abonado de 69,15€,  corresponde a una serie de mensajes enviados desde los números 25088, 797971, y 797998 que desconocía absolutamente y que recibí sin mi consciente consentimiento a lo largo del periodo de facturación. Son mensajes que no he contratado bajo ningún concepto de forma consciente, ni he sido informada clara y correctamente de su tarificación. Por ello considero que Vodafone me ha cobrado 69,15€ de manera injusta, cosa que la persona de atención al cliente reconoció, por lo que procedió el 20/08/2013 a restringir inmediatamente la recepción en el móvil de este tipo de mensajes llamados Sms Premium.
Señor@s, llevo casi 2 años en el paro, vivo sola con una niña de 11 años, utilizo Internet para buscar trabajo y no estaría en mi sano juicio, que lo estoy, si conscientemente contratara un servicio de recepción de mensajes Premium que me supusiera el gasto de casi un 10% de mis ingresos mensuales. Por todo lo expuesto anteriormente, les ruego resuelvan esta reclamación a mi favor. Muchas gracias por su atención. Un saludo.

La respuesta de Vodafone no se hizo esperar. Una notificación de Correos en mi buzón me instaba a acudir a la oficina más cercana a mi domicilio, para recoger la resolución.
Vodafone había revisado la factura, y mi reclamación y todo estaba correcto. No tenían por qué devolverme nada, pues en su conciencia no pesaba ninguna irregularidad. La empresa que ofrecía los servicios de mensajes PREMIUM sin preguntar, era la responsable de sus actos y no mi proveedor de telefonía móvil, quien por otro lado era, quien había hecho los deberes.
Lejos de aceptar dicha resolución, mi siguiente paso sería preguntar en consumo si era definitiva, o si por mi parte, podía hacer algo más sin cargo económico para mi ultrajada cuenta corriente.
Pues bien, podía seguir con mi reclamación sin cargo alguno, con el simple hecho de comunicarlo por email al organismo competente en la materia, o lo que es lo mismo, contestando a ese mismo mail. Como resultado de esta continuación de reclamación, entraría en un sistema de arbitraje donde una persona designada para mi caso, actuaría como árbitro en la contienda, y decidiría sin posibilidad de apelación, si una pequeña hormiguita Vitoriana como yo tenía razón, o si por el contrario una gran empresa de telefonía móvil se salía con la suya.

Como tres meses después, recibía una llamada de teléfono del departamento de consumo del ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Debía personarme en los bajos del ayuntamiento a las nueve y media de la mañana de un miércoles, para asistir al arbitraje de mi caso.
A mi llegada, un policia me pedía mi carnet de identidad, me entregaba una tarjeta de identificación que debía poner en la solapa inexistente de mi camiseta, y me indicaba el camino de escaleras, giros a la izquierda, giros a la derecha y traspaso de puertas, que debía seguir para llegar a la sala del ayuntamiento donde tendría lugar la reunión.
Una vez recorrido el camino, sin más dilación una mujer con su tarjeta de acreditación perfectamente colocada en la solapa de su americana de trabajo, me indicó que podía entrar en la sala.

Tanta sobriedad por 69,15 euros no me parecía necesaria, pero al fin y al cabo yo era solo una hormiguita Vitoriana, peleando por lo que pensaba era lo justo, ellos sabrían más que yo de esas cosas.
La sala estaba ocupada casi en su totalidad, por una brillante mesa redonda de madera, probablemente muy cara, dada su robustez y descomunal tamaño.
A las doce estaba sentado el árbitro y a las seis mi silla estilo barroco tapizada en rojo me esperaba para recibir lo que yo pensaba sería el final de mi aventura, con explicaciones y declaraciones en mi defensa por mi parte y todo.
Tomé asiento según me indicaron.
El árbitro serio y muy metido en su papel, comenzó a hablar.

- ¿Es usted Marta O.P.? preguntó serio.
- Si - contesté.
- ¿Quiere añadir algo más a parte de lo que pone en su reclamación presentada en la oficina de consumo?.
- No, creo que lo explico todo claramente en ella - contesté.
- La otra parte no se ha presentado. Su caso será sometido a arbitraje y recibirá en unos días la resolución que será inapelable, y que deberá aceptar - prosiguió nada afable.
- De acuerdo - contesté.
- Bien, pues eso es todo - concluyó.

Sin otro particular y con la sensación de haber perdido el tiempo y dos viajes de tranvía de la forma más idiota, saludé atentamente y me marché a mi casa.

Semanas más tarde, cuatro meses después del comienzo de la aventura, un nuevo papelito amarillo de Correos descansaba en mi buzón. En cuanto pude, acudí a la oficina más cercana a mi casa y recogí lo que con toda seguridad sería el final de mi litigio.
Firmado el correspondiente justificante de recogida, me dirigí hasta mi coche con una carrerita corta que me permitiera no mojarme demasiado en un lluvioso día de diciembre.
Ya dentro del coche, abrí el sobre.
Un grupito de 5 folios grapados terminarían con lo que ya era simple curiosidad. Lejos quedaba la preocupación por la falta de 69,15 euros en mi cuenta corriente.
En la última página, Don no se qué no se cuantos, como árbitro designado para la resolución de mi caso, revisada mi reclamación y alegaciones, me daba la razón, y "condenaba" a Vodafone a devolverme el dinero injustamente cobrado.

Al final se hizo justicia, pero no me extraña nada que por no pasar por absurdos trámites burocráticos, y pérdidas de tiempo, a veces la gente no se tome el trabajo de reclamar flagrantes injusticias.
Fin del partido.GRACIAS ÁRBITRO.


LO DE LA ENCUESTA ANÓNIMA DEL CURSO DE INGLES DE LANBIDE

ENCUESTAS
Hola a todo el mundo. Sin más preámbulos comienzo.
Terminado un curso de mes y medio asistiendo a clases interminables de inglés de cinco horas todas las tardes, con un único descanso de veinte minutos, mis compañeros de desgaste de neuronas y yo, nos disponíamos a cumplir con las expectativas estadísticas de la coordinadora de Lanbide, encargada de la supervisión  del buen funcionamiento del curso, con apariciones estelares sorpresa durante el desarrollo del mismo. Dicha persona solo apareció el primer día, para explicarnos las firmes normas que todos debíamos cumplir durante el curso, para poder conseguir el codiciado diploma de acreditación de asistencia al curso de 200 horas a presión de inglés comercial.
La asistencia era obligatoria, la puntualidad innegociable y quedaba terminantemente prohibida la ingesta de cualquier producto dentro del recinto.
La hora de entrada al curso había sido fielmente respetada por nuestro profesor de ascendencia India, totalmente amedrentado por el miedo a cualquiera de las visitas sorpresa de la supervisora.
Solo el último día del curso cambiaba el horario de entrada, pues la supervisora terminaba su horario laboral los viernes a las tres y media de la tarde, y coincidía con la hora de entrada al curso, por tanto para que ella pudiera salir a su hora, quince personas debíamos acudir a la academia, media hora antes de lo normal, para que a ella le diera tiempo a hacernos la anónima encuesta de satisfacción antes de las tres y media.
Hechos los honores y recibidos los impresos, mis compañeros y yo rellenamos la encuesta con nuestra anónima humilde opinión.
De cero a diez la mayoría de mis respuestas se acercaban más a la nota más alta. Estaba contentísima con el curso. Había aprendido muchísimo con mucho esfuerzo y trabajo, pero había merecido la pena. Mi nivel de Inglés había subido como la espuma en tan solo mes y medio, de hecho en el examen final había obtenido la nota más alta de toda la clase. Había respondido correctamente a un 87% de las preguntas de un complicado examen final.

En el último apartado de la encuesta, las preguntas se referían a nuestra opinión sobre las perspectivas de futuro.
 - ¿De cero a diez, cuanto cree usted que el curso realizado le ayudará para mejorar en su carrera profesional? - mi anónima respuesta basándome en que mi carrera profesional paró en seco hace casi 30 meses mi respuesta fue un  cero.
- ¿De cero a diez, cuanto cree que el curso realizado el ayudará a promocionarse en su puesto de trabajo?- mi anónima respuesta basándome en que no tengo puesto de trabajo fue otro cero.
- ¿De cero a diez, cree que el curso realizado puede ayudarle a encontrar un puesto de trabajo?- basándome en mi infructuosa búsqueda de empleo durante casi 30 meses, en los que he perdido la cuenta del número de cursos que he realizado y no me han ayudado, mi respuesta fue de nuevo un cero.

La supervisora del curso se disponía a recoger las encuestas a los que habíamos terminado. Nos informó de que según se las fuéramos entregando, les echaría un vistacillo rápido, únicamente para asegurarse de que no habíamos dejado huecos en blanco.
Cuando le entregué la mía, después del pertinente "inocente" vistazo, se acercó resolutiva hasta la mesa que había sido testigo de mis esfuerzos por aprender  todo el inglés que me fuera posible, durante un mes y medio y poniéndola sobre ella, comienza el asedio.

- ¿Has puesto un cero en las tres últimas preguntas?¿Tu estás segura de haber entendido bien la forma de puntuar y lo que se te pregunta? - comienza con tono conciliador.
- Si. Estoy segura - respondo.
- Pero tu ¿qué estudios tienes? -  continúa.
- Yo tengo Formación Profesional en Administración y Comercio - respondo aún tranquila.
- ¿Y tu no crees que en una selección de personal, tendrías más posibilidades de ser la elegida con el nivel de Inglés que has adquirido con este curso? - pregunta ya con un gesto más adusto.
- Pues si la otra persona tiene menos nivel pero también quince años menos que yo , igual no , no tengo más posibilidades -  contesto con corrección.
- ¿Y pones un cero en la respuesta de que en tu puesto de trabajo no te va a ayudar el curso? - sigue reprochándome.
- Si. Pongo un cero porque no tengo trabajo - respondo.
-¿Y un cero a que el curso no te va a ayudar a encontrar trabajo? - continúa cada vez más indignada.
- Si. Llevo buscando empleo más de dos años, he hecho más de 15 cursos diferentes y ninguno me ha ayudado - respondo con la tranquilidad de expresar simplemente mi opinión según mi experiencia.

La supervisora llega al final de sus reproches y como método de expulsión de su rabia contenida, pues mis ceros iban a desmerecer el resultado de sus estadísticas, coge mi encuesta con desdén, da media vuelta y según sigue recogiendo las encuestas de mis compañeros...

- ¡Pues con esa actitud, no sé donde crees que vas! - me increpa.

Claro, al no aparecer por allí en mes y medio para supervisar o lo que es lo mismo, hacer su trabajo, ella no podía saber que mi actitud durante el curso había sido acudir a recibir cinco horas seguidas de inglés una de las tardes incluso con collarín, después de haber sido diagnosticada de una cervicalgia aguda. No sabía tampoco que solo había faltado un día a clase en todo el curso, o que lo había aprovechado hasta el punto de sacar la nota más alta en el examen final. Claro, con esa actitud ¡dónde voy!.

Su actitud prepotente, su injusto e "inocente" vistazo a mi anónima encuesta y reproche final, dañan mis sentimientos ya afectados por 30 meses de actitud inquebrantable de búsqueda de empleo e intentos de salir del pozo de los deseos de los desempleados.
Pongo en conocimiento de la academia de formación la forma en que he sido tratada por esa mujer, que desde ese mismo momento ha perdido su título de supervisora para mi, para pasar a ser solo una desagradable mujer con suerte de tener un trabajo, y después de varios días me repongo como siempre intento hacer después de haber sido golpeada en este caso psicológicamente.

Mi única opción para demostrar que de cero a diez, su diploma de asistencia al curso de inglés, me la trae al pairo un diez,  ha sido no acudir a recogerlo, sabiendo que iba a ser devuelto a Lanbide.
Por mucho que nos recorten el presupuesto, los derechos y las ganas de seguir adelante, al menos no podrán recortarnos la dignidad.
De cero a diez, un diez a la dignidad de las personas. GRACIAS DIGNIDAD.

LO DEL ANCIANO CORTÉS. HASTA SIEMPRE.

BANCO DONDE PASABA LAS TARDES EL ANCIANO CORTÉS

Hola a tod@s

A toda persona seguidora de este blog que haya leído la entrada "LO DEL ANCIANO CORTÉS", debo decir, que el banco de la fotografía lloraría si pudiera, y yo, si me lo permitiera. 

Hasta siempre vecino. GRACIAS ANCIANO CORTÉS.

LO DEL COLMILLO

Pantomografía
Muy buenas a tod@s y perdón por el susto de la foto.

Lo primero, expresar mi agradecimiento a toda persona que me haya echado de menos.

Muchas gracias.



Os informo.
Ya llevo 98 páginas de mi nuevo libro. Se titulará "OPERACIÓN SARMIENTO".

Os cuento.
Supongo que reconoceréis la explícita sonrisa de la fotografía. Es la mía.
No podía dejar pasar la oportunidad de contaros algo. Hace unos treinta años más o menos, uno de mis colmillos decidió no pasar a formar parte de mi dentadura actual, y quedarse calentito y a salvo de agresiones externas, alojado en mi paladar. De niña, tenía una casa no muy grande pero acogedora, unos progenitores no muy cariñosos, pero entregados y buenos, un colegio no muy tolerante pero instructivo. Era una niña feliz. No comprendo por qué no quiso salir mi diente.

Hace unas semanas fui al dentista, para hacerme un simple empaste en una muela. Al percatarse mi odontólogo, en una radiografía, de la existencia de mi colmillo de reserva, me indicó que cualquier día podía hacer acto de presencia, y que debía vigilarlo por si acaso.

Y digo yo. Si no se atrevió a salir hace treinta años, ahora...según están las cosas...... dudo mucho que se atreva a salir, pero ... GRACIAS DENTISTA

LO DEL BLOG

Hasta pronto
Hola a todo el mundo.

¡¡¡ He terminado el libro que estaba escribiendo !!!!.

Por eso, y muchas otras cosas más, últimamente me ha sido imposible poder escribir en este blog.
Escribo esta entrada, para dar explicaciones.

Voy a deciros un hasta luego, porque aunque lo lógico sería pensar, que ahora que he terminado el libro voy a tener tiempo para poder escribir más en el blog, resulta que hay un pequeño problema, y es que ................................................. he empezado otro. En cuanto lo termine os lo haré saber. Muchas gracias a todos y todas por estar ahí. Muchos muchos besos.
GRACIAS LECTORES Y LECTORAS.

LO DEL RUIDO MISTERIOSO

Yo dormida
Hola a todo el mundo. La madrugada del viernes pasado, disfrutaba de un plácido y, desde que me convertí en mami, superficial sueño, cuando un sonido misterioso me despertó.
Abrí los ojos en la oscuridad, aunque parezca mentira, para poder oír mejor. El relativo silencio de una lluviosa madrugada, era interrumpido por un sonido que no podía identificar. Con la mente aún entretenida en activar el resto de mi cuerpo, intentaba encontrar el origen de mi repentina incomodidad. Clon,clon..............clonclonclon...........clon.....................clon................clonclon....clon......clonclon.......clonclonclon.
Sonaba a hueco. Era repetitivo. No demasiado fuerte. Intentaba dormir pero era misión imposible.
Totalmente desvelada, decidí averiguar el misterio.
El ruido venía de la calle, eso era seguro.
No tardé en darme cuenta, de que el tejado de mi casa, y el alfeizar plastificado de mi ventana, se habían aliado para no dejarme dormir esa noche.
Una persistente lluvia que llevaba varios días cayendo sin piedad, casi seguro, había provocado que una gota de agua, se fuera deslizando por el tejado, acumulando más y más agua en su camino, como si de una bola de nieve se tratara, y durante su caída hasta mi ventana iba cogiendo velocidad.
Al chocar contra el alfeizar, que actuaba como caja de resonancia, hacía un ruido amplificado.
No sin irritación, comencé a sopesar la opción de levantarme e intentar amortiguar el sonido. Cogí dos toallas, con la intención de intentar terminar con mi martirio. Abrí la persiana, abrí la ventana, y esperé el siguiente clon. Cuando identifiqué el punto exacto donde caía la gota, coloqué la toalla doblada, para amortiguar el golpe y así conseguir que fuera menos doloroso, tanto para la gota como para mí.
Cerré la ventana. Cerré la persiana, que actuaba de inesperada fijación para la toalla, y me metí en la cama. Por fín, el silencio reinaba en mi habitación. Sin perder más tiempo, cerré los ojos, y pude volver a disfrutar de mi placentero sueño. GRACIAS TOALLAS.

LO DE LA CITA

teléfono
Hola a todo el mundo.
Tenía que pedir una simple cita médica, para la revisión del esguince que se hizo mi hija la semana pasada. Eran las doce menos veinte del mediodía, por tanto tenía tiempo de sobra para hacer la llamada, y sobre las doce y cuarto salir de casa para recoger a mi niña del colegio.

 Marqué el número del centro de salud Riiing, riing  y....

Osakidetza egunon, buenos días. Si desea ser atendido en euskera diga euskera o pulse 1. Si desea ser atendido en castellano diga castellano o pulse 2. (Pulso 2).
Si desea cita con su médico de cabecera, enfermera o pediatra diga cita o pulse 1. Si desea otro servicio diga otros o pulse 2. (Pulso 1).
Por favor díganos la fecha de nacimiento de la persona que necesita la cita (Digo la fecha).
El nombre del paciente es (Dicen el nombre). Si es correcto diga si o pulse 1, si no es correcto diga no, o pulse 2.(Pulso 1).
Si desea una cita para revisión de niño sano, diga revisión o pulse 1, para enfermería diga enfermería o pulse 2, si es para pediatría diga pediatría o pulse 3.(Pulso 3).
Si cree que su consulta se puede realizar por teléfono diga teléfono o pulse 1, si cree que tiene que acudir al centro, diga centro o pulse 2. (Pulso 2).
Un momento por favor.

Después de más de tres minutos en espera(1ª), sin derecho a réplica una voz me dice:
Todos nuestros trabajadores están ocupados. Por favor inténtelo más tarde.

Me cuelgan. Cuelgo. Vuelvo a llamar.

Osakidetza egunon, buenos días. Si desea ser atendido en euskera diga euskera o pulse 1. Si desea ser atendido en castellano diga castellano o pulse 2. (Pulso 2).
Si desea cita con su médico de cabecera, enfermera o pediatra diga cita o pulse 1. Si desea otro servicio diga otros o pulse 2. (Pulso 1).
Por favor díganos la fecha de nacimiento de la persona que necesita la cita (Digo la fecha).
El nombre del paciente es (Dicen el nombre). Si es correcto diga si o pulse 1, si no es correcto diga no o pulse 2.(Pulso 1).
Si desea una cita para revisión de niño sano, diga revisión o pulse 1, para enfermería diga enfermería o pulse 2, si es para pediatría diga pediatría o pulse 3.(Pulso 3).
Si cree que su consulta se puede realizar por teléfono, diga teléfono o pulse 1, si cree que tiene que acudir al centro diga centro o pulse 2. (Pulso 2).
Un momento por favor.

Después de más de tres minutos en espera(2ª), responde una trabajadora. Me pregunta el nombre de la pediatra. Me informa de que durante toda la semana no estará en la consulta. Me tiene que dar cita con otra pediatra. Me dice que tiene que ser para el día siguiente, pero le explico que tienen que verle hoy, porque mi niña ya no tiene el vendaje del pie. Intenté pedir cita el viernes anterior, pero una de sus compañeras me informó de la ausencia de la pediatra durante toda la semana. El procedimiento a seguir entonces era, pedir cita el mismo día que necesitaba acudir a la revisión, para que me citaran con algún sustituto o sustituta.
Muy amablemente, me dice que va a intentar buscarme una cita para esa misma tarde, y me deja en espera(3ª). La trabajadora no se acuerda de pulsar el botón para dejarme en espera, y puedo oír a través del hilo telefónico como alguien le interrumpe para preguntarle algo. Oigo un golpe seco. Creo que ha podido ser el contacto de su auricular al dejarlo en su mesa de trabajo. También escucho cómo su voz va alejándose poco a poco, hasta que solo alcanzo a percibir, a  duras penas, una conversación difuminada. Sospecho que no tiene nada que ver conmigo.
Espero, espero y espero(4ª), y sigo oyendo voces de fondo pero nadie me atiende.

- ¿HAY ALGUIEN? - pregunto a nadie, alzando la voz.
- ¿HAY ALGUIEN AHÍ? - vuelvo a intentarlo, y no obtengo respuesta.
- OYEEEEE, QUE ME HAS DEJADO AQUIIIIII - de nuevo nada.
- OYEEEEE, ¿¿ME VA A ATENDER ALGUIEN POR FAVOR?? - nada, solo voces de fondo.

Ante la lógica más aplastante, cuelgo. La chica, claramente se había olvidado de mí, y había dado prioridad a otros asuntos.

Vuelvo a llamar.

Osakidetza egunon, buenos días. Si desea ser atendido en euskera diga euskera o pulse 1. Si desea ser atendido en castellano diga castellano o pulse 2. (Pulso 2).
Si desea cita con su médico de cabecera, enfermera o pediatra diga cita o pulse 1. Si desea otro servicio diga otros o pulse 2. (Pulso 1).
Por favor díganos la fecha de nacimiento de la persona que necesita la cita (Digo la fecha).
El nombre del paciente es (Dicen el nombre). Si es correcto diga si o pulse 1, si no es correcto diga no, o pulse 2.(Pulso 1).
Si desea una cita para revisión de niño sano, diga revisión o pulse 1, para enfermería diga enfermería o pulse 2, si es para pediatría diga pediatría o pulse 3.(Pulso 3).
Si cree que su consulta se puede realizar por teléfono diga teléfono o pulse 1, si cree que tiene que acudir al centro, diga centro o pulse 2. (Pulso 2).
Un momento por favor.

Después de más de tres minutos en espera(5ª), sin derecho a réplica una voz me dice, todos nuestros trabajadores están ocupados por favor inténtelo más tarde.

Me cuelgan. Cuelgo. Vuelvo a llamar.

Osakidetza egunon, buenos días. Si desea ser atendido en euskera diga euskera o pulse 1. Si desea ser atendido en castellano diga castellano o pulse 2. (Pulso 2).
Si desea cita con su médico de cabecera, enfermera o pediatra diga cita o pulse 1. Si desea otro servicio diga otros o pulse 2. (Pulso 1).
Por favor díganos la fecha de nacimiento de la persona que necesita la cita (Digo la fecha).
El nombre del paciente es (Dicen el nombre). Si es correcto diga si o pulse 1, si no es correcto diga no, o pulse 2.(Pulso 1).
Si desea una cita para revisión de niño sano, diga revisión o pulse 1, para enfermería diga enfermería o pulse 2, si es para pediatría diga pediatría o pulse 3.(Pulso 3).
Si cree que su consulta se puede realizar por teléfono diga teléfono o pulse 1, si cree que tiene que acudir al centro, diga centro o pulse 2. (Pulso 2).
Un momento por favor.

- ¿Osakidetza, digame?.

- Buenos días, por favor, es la quinta vez que llamo. Es la quinta, no es un decir. Por favor, NECESITO PEDIR CITA CON LA PEDIATRA. Antes me ha atendido una chica pero he tenido que colgar porque le han interrumpido para hacerle una consulta, ha dejado el auricular en la mesa y he estado oyendo una conversación que no tenía nada que ver con mi cita, por tanto después de esperar varios minutos, he colgado, pues he deducido que la chica se había olvidado de mí.

- Un momento, enseguida le busco una cita. No se retire.

Espero(6ª).

Pi, pi, pi, piiiiiiii, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

¡¡¡¡¡NO ME LO PUEDO CREER!!!!!!!!. Se ha cortado.

Cuelgo. Vuelvo a llamar. Ya son las doce y diez del mediodía. La hora de salir a buscar a mi niña al colegio se acerca, y aún no he conseguido una dichosa cita, después de más de media hora intentándolo.

Osakidetza egunon, buenos días. Si desea ser atendido en euskera diga euskera o pulse 1. Si desea ser atendido en castellano diga castellano o pulse 2. (Pulso 2).
Si desea cita con su médico de cabecera, enfermera o pediatra diga cita o pulse 1. Si desea otro servicio diga otros o pulse 2. (Pulso 1).
Por favor díganos la fecha de nacimiento de la persona que necesita la cita (Digo la fecha).
El nombre del paciente es (Dicen el nombre). Si es correcto diga si o pulse 1, si no es correcto diga no, o pulse 2.(Pulso 1).
Si desea una cita para revisión de niño sano, diga revisión o pulse 1, para enfermería diga enfermería o pulse 2, si es para pediatría diga pediatría o pulse 3.(Pulso 3).
Si cree que su consulta se puede realizar por teléfono diga teléfono o pulse 1, si cree que tiene que acudir al centro, diga centro o pulse 2. (Pulso 2).
Un momento por favor.

- ¿Osakidetza, digame?

- Por favor, ES LA SEXTA VEZ QUE LLAMO, LITERALMENTE. POR FAVOR. Necesito una cita con la pediatra.

- Si, ¿esta tarde a las cuatro y veinte le viene bien?.

- Tendría que sacar a mi niña del colegio un poco antes porque termina sus clases a las cuatro y media, pero no importa, si , me viene bien. A decir verdad, hubiera aceptado cualquier hora del día.

- Muy bien, pues entonces esta tarde a las cuatro y veinte, tienes la cita. Y perdona eh?.

- Nada, nada no te preocupes. Gracias. Hasta luego.- DESESPERANTE.

Salgo corriendo a buscar a mi hija. Cojo el coche y según voy conduciendo suena mi móvil.
Es una llamada inesperada, de un número desconocido, en una mañana cualquiera, a una activa desempleada dedicada en cuerpo y alma a la búsqueda de empleo, siempre que sus otros trabajos de madre se lo permitan. Tiene muchas posibilidades de ser para una entrevista de trabajo. Contesto aún a riesgo de ser multada, por hablar por teléfono mientras conduzco lo más deprisa que puedo dentro de los límites de velocidad en ciudad. La hipotética oportunidad lo merece. Aún mantengo la ilusión.

- ¿Si?- contesto.
- ¿Eres la mamá de Erika?- me dicen.
- Si soy yo- contesto.
- Te llamo del centro de salud. Quería preguntarte si podías venir hoy a las 13:15 a la consulta de la pediatra, en vez de a las 16:20.

No lo pienso lo suficiente como para darme cuenta de que son casi las 12:30 y de que después de recoger a mi hija del cole, sería demasiado pronto para ir a la consulta, pero demasiado tarde para ir a casa, comer, e ir a la consulta.

- De acuerdo, iremos - contesto. 

A las doce y media sale mi niña del colegio, aún algo cojita por el esguince y vamos a casa. Justo tengo tiempo de albardar el pescado y freírlo no tan tranquilamente como había previsto, para que cuando lleguemos a casa después de la revisión, solo tengamos que comer, recoger y para las 14:30 salir hacia el colegio de nuevo.
A las 13:00 vamos para el médico con tan buena suerte que todos los semáforos me sonríen en verde y un aparcamiento justo al lado del centro de salud, me espera libre.
Para las 13:05 estamos en la sala de espera. Como aún faltan diez minutos para la cita, me da tiempo a entrar en el baño a aliviar la tensión de mi vejiga. Está ocupado pero por poco tiempo, oigo el sonido del agua de la cisterna. Me toca.
Entro en el baño con tranquilidad. Mi niña ya es mayor como para quedarse sola en la sala de espera.
De pronto, en el bolsillo de mi cazadora suena la animada cancioncilla del tono de mi móvil. Alguien me llama. ¡Vaya!, peor momento imposible. Sin poder realizar mi propósito, contesto la llamada con una mano, mientras con la otra vuelvo a subirme el pantalón y a atarme el botón, no sin grandes dificultades. De nuevo no es ninguna entrevista de trabajo. Solo es un encargo. Mientras consigo recomponer mis vestiduras, hablo por el móvil pensando que hay una persona fuera esperando para entrar al baño y va a escuchar con nerviosismo, que hay alguien ocupando el baño para hablar por teléfono, por tanto decido salir y efectuar la labor en otro momento mientras sigo atendiendo la llamada. Aunque no era una entrevista, también era importante. Según estoy saliendo por la puerta del baño, aparece mi niña con el gesto de su carita algo preocupado.

 -Mamá, que nos han llamado para entrar en la consulta y no estabas. Le he dicho que estabas en el baño.

Con los ojos como platos por la sorpresa, me disculpo con mi interlocutora, y le pido encarecidamente que me llame dentro de quince minutos, pues tengo que entrar en la consulta del médico con mi hija.
Entramos y el diagnóstico no es muy claro. El esguince podría ser algo más grave de lo que con los rayos equis de sus ojos de pediatra, nos habían informado hacía quince días. Para salir de dudas nos mandan a urgencias para hacer una radiografía del pie.
Por suerte la radiografía solo descubre que no existe ninguna fisura en el hueso ni nada por el estilo. El esguince se curará con el tiempo.
Nervios, prisas, desesperación, desilusiones en un mismo día, y un final feliz. GRACIAS AL FINAL.



LO DEL ADELANTAMIENTO PELIGROSO

Mujer con carro

Hola a todo el mundo. No podía pasar sin escribiros lo que me ocurrió la mañana del pasado lunes. Me encontraba en el Simply, haciendo una pequeña compra. Solo necesitaba dos paquetes de 6 cajas de leche y dos botes de remolacha. Todo parecía muy fácil, pero lo que es fácil para algunos, es algo más complicado para otros.
Una mujer como de unos cincuenta y pico años, intentaba sin éxito a base de pequeños saltitos, llegar a coger un paquete de seis cajas de leche. En uno de sus saltitos, llegó a tocar uno de los paquetes desplazándolo solo unos centímetros. Lo acercó peligrosamente al borde de la balda, pero sin posibilidad alguna de obtener el resultado deseado. Lo único que podía conseguir, era una buena leche, pero no líquida precisamente si se le caía el paquete de seis kilos encima. Cuando me dí cuenta de su comprometida situación reaccioné enseguida. Me ofrecí amablemente a bajarle las seis cajas de leche de la balda. La mujer me sonrió muy agradecida, y continué con mi compra.

Con mi buena acción del día hecha, me dirigí a la línea de cajas. Nunca se escoge la caja que más rápida va, pero en mi caso, no fue ese el problema. La que escogí tenía una pequeña peculiaridad. Justo antes de llegar, vi como la última persona que estaba esperando en la fila, dejaba su cesta abandonada y salía corriendo sin mediar palabra. Supuse que había olvidado algún artículo, y había ido a por él.
Ubiqué mi carro detrás de su cesta, y esperé tranquilamente mi turno.
El cliente que se encontraba en ese momento pagando terminó, y se marchó. A continuación, comenzó a dejar sus artículos en la cinta transportadora, el cliente inmediatamente anterior a la solitaria cesta de la mujer desaparecida. Con mi pie, adelanté unos centímetros la cesta aún sin dueña. El cliente estaba terminando su compra, y la cinta transportadora ya estaba vacía, por tanto realicé un adelantamiento peligroso con mi carro. Cogí los botes de remolacha, y cuando estaba a punto de dejarlos en la cinta transportadora, llegó corriendo la mujer abandonadora de cestas.

- ¡Espera, espera, espera!¡ Que estaba yo!¡Que estaba yo!¡Que me toca a mí! - me dice.
- Perdona pero cuando he pasado yo, aquí no había nadie - contesto con tranquilidad.
- ¡Ya pero estaba yo, y además todavía no has puesto nada en la cinta!, ¡Todavía no has puesto nada en la cinta!¡Me toca a mí! - me responde.
<<¿Que todavía no he puesto nada en la cinta?>> pienso.
Con un golpe seco, dejo los dos botes de remolacha en la cinta.
- Mira, ya he puesto algo en la cinta -  contesto, aún tranquilamente.
- ¡Vaya morro!. ¡Desde luego, que cara! - me dice.
- Mira, aquí la única que tiene morro eres tu, y tu lo sabes - contesto con educación.
- ¿Yo morro?, te has colado, te has colado - me contesta.
- Repito que cuando he pasado, aquí no había nadie. Mira, vamos a hacer todos lo mismo. Vamos a venir a la compra, vamos a dejar el carro en una fila, nos vamos a marchar a por cosas, y el que venga y se ponga detrás ya irá empujando. Pregunta, pregunta a la gente que está en otras filas, y vemos lo que te dicen, veremos si tengo morro yo, o lo tienes tu - vuelvo a contestar controlando mis nervios mientras saco las cajas de leche, y las pongo en la cinta.
- Además entendería que te molestes si yo tuviera el carro hasta arriba de cosas, pero es que llevo cuatro - intento razonar con ella pero no me escucha. Sigue farfullando.
- Bueno, bueno lo que tu digas, vale, vale - contesta visiblemente indignada, al darse cuenta de que había perdido la batalla tanto física como dialéctica.
- Si, si, y tanto que vale - contesto tranquila pero ya con los nervios nerviosos (como decía el tristemente recién desaparecido MILIKI).

Por fin, termina el contencioso, y justo antes de despedirme amablemente de la cajera, una mujer de otra fila, que imagino, habría presenciado el altercado, se acerca a mí, y casi en susurros me dice :
- Oye perdona, pero no quería marcharme, sin decirte que has demostrado tener mucha educación.

Agradezco infinito sus palabras. Las recibo, como una especie de bálsamo para mi dañada buena voluntad. A nadie le gusta que le vengan diciendo que tiene morro, o que se cuela, cuando no es lo que ha pretendido, sino que las circunstancias, que la misma persona que le increpa ha propiciado, le han llevado a realizar un adelantamiento peligroso. GRACIAS EDUCACIÓN.

LO DE LA ADOLESCENTERAPIA PARA PADRES Y MADRES IV

chico riendo
Me da la risa. Hola a todo el mundo. Si, habéis leído bien. Estoy escribiendo la cuarta parte de LO DE LA ADOLESCENTERAPIA PARA PADRES Y MADRES. A quien no haya leído en este blog la parte I,II, y III con este mismo título, les invito a ello. Mis queridos amigos y amigas, el viernes pasado, un comunicado de correos que encuentro en mi buzón, sobresalta mi atareada mañana.
¡Una multa seguro!. ¡Una inoportuna multa!. Ponía que habían venido a mi casa ya en dos ocasiones, a entregarme una notificación del ayuntamiento. Al no encontrarme en mi domicilio, tenía que dirigirme a correos, para salir de dudas. Igual era para darme el trofeo por el premio a la perseverancia. (Lo explico en LO DE LA ADOLESCENTERAPIA PARA PADRES Y MADRES III).

A las tres de la tarde, dejé a mi niña en el colegio. A las cuatro menos cuarto, había quedado con una buena amiga, para ir a la feria de empleo a dejar curriculums a diestro y siniestro. En esos tres cuartos de hora esperaba tener tiempo para ir a correos y desvelar el misterio de la notificación del ayuntamiento. La suerte me acompañaba. Había encontrado aparcamiento muy cerca, y esto me permitía llegar a tiempo a la cita con mi amiga, y mi enésimo intento por encontrar un empleo. Aunque no podría acudir a mis clases de euskera, lo daba por bien empleado.
Empleado, nunca mejor dicho.

Pues bien, entré en correos, entregué mi DNI en el mostrador, y a cambio recibí un papel donde tenía que firmar y escribir mi número del documento nacional de identidad. Gracias a que me lo sabía de memoria, pude efectuar la tarea que me había impuesto la chica de correos.
Firmo el papel, y escribo DNI .
Con este pequeño trámite consigo un sobre. Contiene un papel que leo mientras salgo por la puerta de la oficina, y que transcribo aquí literalmente:

Por Decreto del Concejal Delegado del Departamento de Hacienda de 6 de noviembre de 2012
se adoptó el siguiente acuerdo:
Vista la reclamación presentada por
MARTA O.P.
Con DNI 99999999 de fecha
17 de octubre de 2012 por el concepto de
ORDEN DE INGRESO de 999- ACTIV.CURSOS Y TALLERES DE INTERVENC
del/de lo(s) año(s) 2012
sobre 999xxx999 Nº999999
El Concejal Delegado del Departamento de Hacienda, en virtud de las facultades que por Acuerdo de la Junta del Gobierno Local de 13 de junio de 2.011 le fueron delegadas,
RESUELVE
-Declarar indebidos los ingresos realizados y ordenar su devolución al interesado por el MOTIVO:
ERROR ORDEN DE INGRESO
y un importe de 9,00 euros.

NºDEVOLUCION/ITZULTZEAREN ZK:2012-9999
IMPORTE A DEVOLVER/ITZULI BEHARREKO KOPURUA : 9,00  EUR.

Firmado por autorización/Izenpetua, baimena bitarte
El Jefe del Servicio de Gestión Tributaria/Zergen Kundeaketarako Zerbituko Burua

Pues ya está. De nuevo, (por qué digo de nuevo se entiende leyendo "LO DEL AYUNTAMIENTO" de este blog) había tenido que pasar por un trámite algo ridículo y totalmente prescindible cuando menos, para nada. Solo por burocracia.
Como decía Macario posmelosplique. ¿Ponía que el ERROR era mío?. ¿ERROR en orden de ingreso?. La orden de ingreso la había dado yo, claro, para realizar el curso. En fin, no le daré más vueltas. No era una multa. GRACIAS A-DIOS.

LO DE ESTAR EN PARO SIN PARAR

parado sudando sin parar
Hola a todo el mundo. Esta es bastante larga, así que si tenéis el tiempo justo, mejor dejarla para otro momento, si seguís leyendo ya será bajo vuestra responsabilidad.

Parece mentira. Cuando tenía trabajo, trabajaba menos que ahora, que no tengo trabajo. Trabajo, trabajo y no paro de trabajar, trabajando y buscando trabajo cada día.

Ayer, siete de la mañana, suena el móvil-despertador. Me levanto, preparo los desayunos, adecento la casa antes de las ocho y media, para al volver de llevar a la niña a las nueve al cole, poder ponerme a buscar más trabajo, o enviar algún curriculum, o lo que se tercie. Mientras discuto con mi niña la posibilidad de no llevar el patinete al colegio, pues para mí volver con él es muy incómodo, sigo con tareas tales como hacer las camas, recoger la casa, fregar, poner la lavadora, pasar la mopa al suelo o barrer.
No gano la batalla dialéctica con mi hija y llevamos el patinete, con la excusa de que como le duelen algo los pies porque está en pleno proceso de crecimiento, le servirá para no tener que hacer tantas pisadas en los 11 minutos que tardamos en llegar al colegio. Entre una cosa y otra, llegan las nueve menos cuarto de la mañana y salimos con patinete, paraguas, libros, cuadernos, raquetas de badmington, mochila, bolso y menos mal que el balón de baloncesto ya no. Esa fue una batalla que gané yo.

Por el camino y solo tres minutos después de salir de casa, es precisamente el patinete lo que hace que mi niña se retuerza un pie en una mala maniobra. Cargo con él hasta el colegio.
Nueva batalla dialéctica que gana ella. Insisto en volver a casa y mirar su pie. Insiste en quedarse en el colegio y ver qué pasa. Mi niña sube a clase, algo quejosa por el dolor de su pie. Primera tarea prioritaria del día terminada.

Vuelvo a casa no sin antes pasar por la panadería con la dulce panadera al frente, (os remito a leer la entrada "LO DEL PAN" de este blog, para entender por qué digo dulce panadera) y compro la media barra blanquita correspondiente. La preocupación del pie retorcido de mi niña, tendrá que esperar hasta las doce y media, que será cuando vaya a recogerla. Entonces sabré si la cosa ha ido a más o no.

Ya son las nueve y media, y buscar trabajo en internet, enviar curriculums, y apuntarme a ofertas de trabajo, me ocupa gran parte de la mañana, sin dar sus frutos hasta ahora, pero me ocupa la mañana igualmente.
Entretanto recibo una llamada.
Estoy pendiente de dos ofertas de trabajo a las que me apunté hace poco, y que aunque no tenía ninguna esperanza de que me llamaran para entrevista, el hecho de enterarme de que le habían llamado del mismo sitio a una amiga mía, me hacía albergar esperanzas desde entonces, por tanto cada llamada desconocida recibida, era registrada por mi cerebro como una posibilidad de entrevista de trabajo.

Al descolgar el teléfono la voz al otro lado, me resulta conocida. ¡Y tanto!. ¡Como que era mi prima!. Se había acordado de mi, al enterarse de una selección de personal que estaban haciendo en una asesoría, y me llamaba para proporcionarme la dirección donde podía enviar mi curriculum. Muy agradecida, escribo la dirección en un papel con la intención de enviar otro curriculum exclusivo más, con una carta de presentación exclusiva más, a otro sitio más. Insisto en que no pierdo la esperanza.

Esa misma mañana, recibo otra llamada desconocida. Dos llamadas de números desconocidos, en una mañana de una persona en el paro, no es normal. Esta vez si. Esta vez tiene que ser la llamada que estoy esperando. ¡ Una entrevista, seguro!.

Al descolgar el teléfono la voz al otro lado, me resulta vagamente conocida. Esta llamada incrementa mi trabajo. Son las doce menos veinte, a las doce y cuarto tengo que ir a por mi hija con el coche, por si le siguiera doliendo el pie, tengo pendiente aún enviar el curriculum a la asesoría cuya dirección me ha facilitado tan amablemente mi prima, y mi nueva interlocutora, me pide que le envíe hoy antes de las tres de la tarde, por mail, quince fotocopias que necesita para completar un escrito que necesito. Las fotocopias primero las tengo que escanear pero están grapadas entre si, con lo cual comienzo una lucha encarnizada con las grapas que parecen haber establecido una romántica y apasionada relación con el papel después de tantos años sin separarse. No hay quien las despegue. Quitarlas solo con mis dedos es imposible. Un cuchillo de cocina es mi aliado en esta nueva tarea. Cuando por fin consigo terminar con la apasionada relación, el escaner se alía con las grapas para hacerme la vida imposible, y no funciona. Mando escanear desde mi ordenador, pero no le da la gana. Por tanto, un nuevo incremento del trabajo. Tengo que arreglarlo.
No lo consigo y tengo que salir pitando hacia el colegio, pues se han hecho las doce y cuarto intentando solucionar la avería. Ahora también tengo pendiente enviar las fotocopias.
Llego al colegio. Mi niña sale algo cojita, pero no mucho. La duda de llevarla al médico o no, tendrá que esperar. Veremos como evoluciona.
Me cuenta que sobre las once de la mañana, ya no aguantaba más el dolor del pie, y ha tenido que ponerlo en conocimiento de su profesora. Le ha dado una crema, y parece que le duele menos. Antes de ir a comer, pasamos por la farmacia para comprar la misma crema.

Ya en casa, ultimo los detalles de la comida, comemos y friego. Es la una y media del mediodía. Sin tiempo para otra cosa, intento arreglar el escaner. Por fín lo consigo, y comienzo a escanear las quince hojas, una por una, por las dos caras. El escaner no es muy rápido, y me dan las dos de la tarde poniendo hojas boca arriba, y luego boca abajo.

A las dos y cuarto por fin he conseguido escanear todo, y enviar las fotocopias antes de la hora fijada. Solemos salir a las dos y media de casa para ir a la tarde al colegio. Tengo un cuarto de hora para darle la crema al pie de mi niña, ponerle una venda no muy apretada según me ha indicado la farmacéutica, y pienso que así, no podrá ir hoy a su gimnasia extraescolar de seis a siete de la tarde. Esto me vendrá bien, pues en vez de esperar una hora como cada lunes y viernes, en el lejano centro cívico, viendo como hace gimnasia, podré estar en casa enviando el curriculum a la asesoría.

Salimos a las dos y media para el colegio. Entra a las tres, pero le gusta estar un ratito antes con sus amigas. A las tres menos cuarto dejo a mi niña en el patio, y me dirijo a mis clases de euskera. Hace mucho frío y llueve. Como la calle donde voy a euskera es peatonal, tengo que dejar el coche aparcado como a unos cinco minutos andando. Aparco. Cojo mis apuntes del asiento de atrás del coche mientras me mojo, y ando cinco minutos ya con el paraguas abierto, hasta por fin llegar a euskera, donde tengo una hora y media de algo de tranquilidad, mientras pongo mis cinco sentidos en marcha para aprender este enrevesado idioma. La clase termina a las cuatro y media, pero salgo diez minutos antes, para que me dé tiempo a ir hasta el coche y llegar al colegio antes de que salga mi niña. Sale a la misma hora que yo de euskera. Los días que no llueve me espera quince minutos en el patio, pero ayer llovía y hacía frío. Preferí perder diez minutos de clase, a que ella me esperara con su pie malo en el patio.
Voy corriendo al coche y corriendo al patio. Llego a las cinco menos veinticinco y mi niña ya me está esperando. Llegamos a casa a las cinco menos cuarto. Parece que por fín voy a poder enviar mi curriculum a la asesoría, mientras mi niña merienda tranquilamente.

Pues no. A las cinco, solo un cuarto de hora después de habernos quitado los abrigos y las botas
cuando ya parecía que el día iba a serenarse, recibo la llamada de la chica de las fotocopias. Tengo que ir esa misma tarde a su oficina para firmar unos impresos. Mi niña y yo, volvemos a ponernos nuestros abrigos y nuestras botas. Salimos para allá. Cogemos el coche. El cuarto de hora que cuesta llegar, se convierte en treinta minutos, pues equivoco la ruta.
Desde que me he propuesto ser más green y utilizo el coche lo menos que puedo(os remito a leer la entrada " LO DE SER GREEN" de este blog), me oriento aún peor que antes, y doy una vuelta enorme por Vitoria, con lo que llegamos justo antes de que cierren. Firmo los inoportunos impresos y volvemos para casa.

Por fin puedo enviar el curriculum a la asesoría, pero no es tan sencillo. Antes de enviar un curriculum cualquiera, tengo que exclusivizarlo, y también la carta de presentación. Creo que la palabra exclusivizar me la acabo de inventar, pues el procesador de textos con el que escribo este blog me la subraya continuamente, indicando que no existe en su extensa base de datos, por tanto, procederé a explicarla.
Según la oferta de trabajo a la que vayas a enviar el curriculum y la carta de presentación, es conveniente darles unos toques exclusivos, y enfatizar más unas cosas u otras, según los requisitos que pidan.
En fin, esto también te toma un buen rato, por tanto, en este día en cuestión, doy por terminada mi jornada laboral, que ha comenzado a las siete de la mañana con el sonido del movil-despertador, y ha  terminado a casi las ocho de la tarde sin parar. Voy a hacer la cena para despejarme. GRACIAS PRIMA.

LO DEL PAN

barra de pan
Hola a todo el mundo. Durante una etapa de mi vida, hará unos 18 años, trabajé intentando sacar adelante un negocio que no prosperó. Una panadería.

Para mi, una barra de pan, era una barra de pan. Pero sin embargo, ciertos clientes venían con una idea muy clara y concreta de la barra de pan que querían adquirir. Parecía ser algo ciertamente importante en sus vidas.

La barra blanquita por favor. La barra cocidita por favor.La barra anchita por favor. La barra ancha pero estrecha por favor. No, esa no, dame esa otra que parece estar mejor.
A veces se hacía realmente difícil, que la barra cumpliera todos los requisitos. No daba crédito a la exigencia de algunos clientes, por una simple barra de pan.

En la actualidad, compraba el pan en el establecimiento más cercano a mi casa. Era grande, luminoso, limpio, con una bonita decoración verde en su mayor parte. Todo perfectamente dispuesto para el consumo de los clientes. El pan, nada del otro mundo. Cualquier barra me servía. Siempre me sorprendía, la automatizada pregunta de la panadera que hacía a todos los clientes en el mismo tono, y con el mismo gesto en la cara. Si me lo hubiera preguntado una máquina, lo mismo hubiera sido.

- ¿Como la quieres? - preguntaba.
- La que cojas estará bien - respondía yo. Una barra es una barra.
Es cierto que en una ocasión, tuve que devolver el pan, pues la gran cantidad de sal que por error habían puesto en la masa, hacía que fuera incomible, pero salvo eso.. - una barra es una barra - pensaba.

Cuando volvía a casa después de haber dejado a mi hija en el colegio, pasaba todos los días por un soportal, en el que había una pequeña, y no muy bien iluminada panadería, casi carente de decoración. Nunca entraba a comprar allí. Solo pasaba. A veces pensaba... ¿Quién comprará aquí?.
Después de varios años pasando por delante de la humilde panadería, me dije...¿Por qué no averiguarlo por mi misma?.
Entré.
La amable, agradable y cariñosa persona que me atendió, contrastaba de plano con el robot de la panadería cercana a mi casa. Su voz era dulce. Su pregunta, la misma,
- ¿C ó m o  l a  q u i e r e s ? -, pero estaba formulada tranquilamente, más despacio, como si no quisiera que me fuera cuanto antes, para poder seguir con sus labores. Y el pan, ciertamente, estaba hecho con algo más que harina, sal, agua y prisa, con cariño diría yo.
Si, una barra es una barra, pero depende de quien, y como te la sirvan, te llevas a tu casa algo más que pan. GRACIAS DULCE PANADERA

LO DE LA ADOLESCENTERAPIA PARA PADRES Y MADRES III

trofeoHola a todo el mundo. Si no habeis leido la entrada "LO DE LA ADOLESCENTERAPIA PARA PADRES Y MADRES I y II" de este blog, os recomiendo que lo hagais, para poder entender la que nos ocupa.

Buenas noticias. No lo vais a creer, al menos yo no me lo creo. Con solo ir al centro cívico tres veces, y esperar tan solo 56 días, sin firmar nada, sin rellenar ningún impreso, por fín, he sido agraciada con el premio a la perseverancia que concede el ayuntamiento, cuando no das por perdido algo que te pertenece.

Si, mis queridos amigos y amigas. Hoy, 23 de noviembre de 2012, he recuperado los nueve euros que hace 56 días confié al ayuntamiento de forma un tanto temeraria. Vivamos peligrosamente. GRACIAS PACIENCIA III.

LO DE LA ADOLESCENTERAPIA PARA PADRES Y MADRES II

Hola a tod@s. Contaré en pocas lineas el siguiente capítulo de la entrada "LO DE LA ADOLESCENTERAPIA PARA PADRES Y MADRES I" de este blog.

El día nueve de noviembre, pasados unos días desde mi última visita, volví a ir al centro cívico, donde comenzó mi nueva aventura con el ayuntamiento.
La funcionaria de turno, me informó muy amablemente de la situación.
Con gran satisfacción, me decía que la orden de devolución, estaba dada el día seis de noviembre, y que en dos o tres días, mis nueve euros volverían a su lugar de procedencia, de donde no deberían haber salido nunca, visto lo visto.
Me enseñaba orgullosa de su gestión, en la pantalla del ordenador que utilizaba en su trabajo diario.

Si, si, era cierto la orden, no sé a quién, ni de dónde, estaba dada, como bien constaba en una línea de su obsoleto programa informático.

Volví a mi casa, con el convencimiento de que la cosa sería para largo.

Recién consultados los movimientos de mi cuenta, puedo asegurar que a día dieciséis de noviembre, sigo sin recibir mi curso de adolescenterapia, y sin recuperar mis nueve euros.
GRACIAS PACIENCIA.

LO DE LAS PRÁCTICAS

trucha asalmonada
Hola a todo el mundo. Lo primero quiero dar las gracias, a todas las que me animais a seguir escribiendo. Vosotras ya sabeis quienes sois. Muchas gracias. Si no fuera por vosotras y algún ángel de la guarda, probablemente este blog sería la mitad de lo que es.
Bueno al lío.
Hoy, después de una rocambolesca mañana con un autobus, un frenazo y un buen susto de por medio (lo contaré en cuanto me den permiso), ha llegado el mediodía y con él, el final de unas prácticas que comenzaron hace ya unos meses.
Hoy se cumplían todos los requisitos para poder realizar el esperado examen.

Mis nervios y mi inquietud, hacían que mirara el reloj cada minuto.
Con las botas para la calle puestas, por si tuviera que salir corriendo, y una nada favorecedora bata de casa, facíl de quitar y quedar perfectamente preparada para bajar a la calle si fuera necesario, esperaba el momento en que sonara el desagradable timbre del teleportero de mi casa.
Picaba más rápidamente de lo habitual, los ajos para la trucha asalmonada que estaba friendo en la sartén, mientras terminaba la espera.
Miraba de nuevo el reloj, y solo había pasado un minuto desde la última vez.

Las prácticas habían sido incrementadas en dificultad paulatinamente, día a día.
Un día un semáforo sola, otro día dos, un día un cruce sola, otro día dos, un día cinco minutos sola, otro día diez.
Nada podía fallar. Siempre existe una lucecita de alarma roja encendida dentro de tu cabeza, cuando no es tuyo el control de la situación, y la lucecita suele ser más brillante si eres madre, pero insisto, nada podía fallar.

Por fin, el timbre suena. Miro nerviosa la pantalla del videoportero, y aparece la imagen de mi niña de diez años.
No es posible! en menos de un cuarto de hora, ha llegado del colegio a casa sola por primera vez en su corta vida. Ha pasado el exámen con nota. Las clases prácticas han dado su fruto. Abro, sube, y aparece por la puerta de casa con su carita extra-sonriente, pues sabe que la matricula de honor, no se la quita nadie. Terminan mis nervios antes de lo previsto, y sé que a partir de ahora, no harán falta más prácticas para este examen, aunque tengo claro que quedarán aún otros muchos.
La lucecita roja será dificil que pierda fuerza. Supongo que con el paso del tiempo a base de ensayar así será, pero aún no lo se. Tengo que seguir practicando, y con mucho gusto. Mi compañera de clase es lo que más quiero. Mi niña. GRACIAS PRÁCTICAS.

LO DEL ANCIANO CORTÉS

simpática hormiguita
Hola a tod@s. Las tardes de lunes, miércoles, y viernes vuelvo rauda y veloz, de mis clases de euskera ( os remito a leer la entrada de "LO DE ENFRENTARTE A TUS MIEDOS"), inmersa en mis pensamientos obsesivamente traducidos, a uno de los idiomas más enrevesados que por ahora he conocido. Al ritmo de mis acelerados pasos hacia el portal de mi casa, comienza a aumentar el tamaño de la figura, de un solitario anciano octogenario vecino de escalera, que pasa una tarde más, en un banco de la calle, si el traidor clima Vitoriano se lo permite.

Descansa en el banco como si del salón de su casa se tratara. La disposición de su no demasiado cómodo sofá, solo le permite entretener sus pensamientos, con la visión de la puerta del portal que compartimos, toda la actividad que esto puede suponer y poco más. Observar como disfrutan de un agradable paseo otras personas, parece convertirse en otro de sus pasatiempos. Probablemente su bastón y reducida movilidad, le impiden ser protagonista de su propia distracción.

Según me acerco al anciano, acompañada de mis euskerizados pensamientos, y en mi empeño por intentar ser algo más sociable, sonriente y accesible, en esta solitaria y dura etapa de la vida que me ha tocado superar, veo como espera pacientemente a que la distancia vaya reduciéndose y sea posible la comunicación. Supongo que en una tarde llena de anuncios en la tele, un pequeño descanso le vendrá bien, por tanto nunca paso sin saludarle, o hacerle algún comentario. Una gran sonrisa cruza su rostro, levanta su bastón, vuelve a bajarlo y nos saludamos cortésmente. Casi nunca entiendo lo que me dice, pero con su sonrisa y el esfuerzo de levantar el bastón ya bastaría.

Una tarde, su pasatiempo parecía ser únicamente mirar hacia el suelo. Supongo que alguna trabajadora hormiguita, sería la protagonista de un ratito en su ociosa tarde.
Con el tiempo justo de saludar, y sin poder detenerme un momento, pues mi niña había salido del colegio y me esperaba sola en el patio, desde la distancia saludé a mi compañero de cortesía taciturna de lunes, miércoles y viernes, pero esta vez no levantó la cabeza, ni el bastón.
Deduje que el oído es otra de las cosas que se pierde con el tiempo, y me quedé sin mi saludo, sin mi sonrisa y sin mi gesto de bastón. Obviamente una graciosa hormiguita, puede ser muy entretenida, y no se lo tuve en cuenta. Con que estuviera un ratito entretenido era suficiente para mi.
GRACIAS HORMIGUITA.
 

LO DE LA ADOLESCENTERAPIA PARA PADRES Y MADRES I

Muy buenas a tod@s. Allá por el mes de septiembre, pensando que pronto me harían falta, algo más que cariños, ejemplo y buenas palabras, para convencer a mi niña de diez años, de lo que está bien y lo que no, me apunté en un curso cuyas 16 plazas, sorteaba el ayuntamiento. El bien llamado curso de adolescenterapia para padres y madres, eso, padres y madres, no solo padres, (algo por fín está cambiando), daría comienzo el día 2 de octubre. Nueve euros tampoco era tanto, comparado con los beneficios no económicos, que me reportaría el curso. Y solo era una hora y media a la semana. Por tanto pagué religiosamente, dentro del plazo establecido por el ayuntamiento.

A finales de septiembre recibí una llamada. Era una funcionaria. El curso no se iba a realizar, pues no había suficientes padres y madres, que estuvieran dispuestos y dispuestas, a intentar comprender mejor a sus hijos e hijas adolescentes. No había sido posible ocupar las suficientes plazas, como para que no sé quién, saliera ganando algo por impartir el curso. No me hubiera importado ser la única alumna de la clase, pero el ayuntamiento había dictado una serie de normas, y si no había suficientes personas, no había suficientes personas. El curso no se hacía. Las normas eran las normas.

Pues bien, ahora llegaba la parte más interesante. La devolución de los nueve euros.
Los lectores y lectoras de este blog, yá conocen mis aventuras con el ayuntamiento. A quien no me haya leido nunca, recomiendo la entrada "LO DE LA DEVOLUCION DEL AYUNTAMIENTO", de este blog, para que comprendan por qué digo que llega la parte más interesante.

Para reclamar los nueve euros, era necesario que fuera al centro donde se hubiera impartido el curso, y que dejara mis datos, número de cuenta y demás.
Parecía fácil y lo fue. Una no muy bien encarada funcionaria, recogía todos mis datos en una hoja que esperaba pacientemente a ser rellenada. Los míos eran los primeros datos que recibía. La gente no parecía tener prisa por recuperar su dinero, y sobre todo porque no lo tuviera quien lo tenía.
La norma del ayuntamiento esta vez, era que la hoja debía contener los datos de todos los que nos habíamos ínteresado por conocer mejor a nuestros hijos e hijas adolescentes. Una vez completa, pasaría a algún otro departamento, que se encargaría de devolvernos el dinero.

Volví a mi casa, con el convencimiento de que la cosa sería para largo.

Pasada una semana volví al centro para interesarme por mis nueve euros, y la contestación fue más que positiva. Después de una llamada de la funcionaria, a algún ser superior, de algún departamento superior, me informó de que en solo unos días, tendría resuelta mi incidencia, pues la hoja había sido completada con todos nuestros datos, y el departamento del ayuntamiento encargado de la devolución, iba a proceder en breve a realizar su trabajo.

Volví a mi casa con el convencimiento de que la cosa sería para largo.

Más de un mes después, sigo sin aprender nada sobre adolescentes y sin recibir la devolución.
Por supuesto os contaré el desarrollo, desenlace y final de la incidencia. Espero que no pase un año. Además como dice mi niña, con nueve euros podría ¡¡¡hasta empacharme de chicles!!!.
No son solo tres euros y medio como la otra vez, pero creo que poco importa.
GRACIAS PACIENCIA.

LO DE ENFRENTARTE A TUS MIEDOS

Hola a tod@s. Os quiero contar, que a mis recién cumplidos 39 años(ayer), cada lunes, miércoles y viernes de tres a cuatro y media, retrocedo 31 años atrás, y vuelvo a sentir sensaciones de cuando tenía ocho.

El corazón se me vuelve a desbocar, como cuando la señorita Vitori en tercero de E.G.B.(llamado ahora tercero de primaria), pronunciaba un nombre después de reflexionar varios minutos, agónicos para mi, en los que yo rezaba para que ese nombre no fuera el mío. La niña con el nombre elegido, tenía que salir a la pizarra y desarrollar un problema, hacer un ejercicio de matemáticas, contestar preguntas, o recitar una lección. Para mi tímido, reservado y nervioso carácter, significaba un drama ser la elegida. Odiaba mi nombre en aquellos momentos.
Una vez pronunciado el mío, irremediablemente cada cierto tiempo, y pasado el maltrago de levantarme de mi pupitre con 41 caras de niñas de ocho años posadas en mis movimientos, ya delante de 82 ojos, más dos de la profesora, era imposible controlar el tembleque de mis todavía no tan largas piernas, únicamente cubiertas por unos cortos calcetines de colegiala, y menos aún, después del tortazo que recibía a veces de las manos de mi profesora, que eran del grosor de una barra hueca de pan. Lejos de tranquilizarme el tortazo seguido de la frase "¡¡¡ No te tiembles!! de la señorita Vitori, solo conseguía provocar las risitas de mis compañeras y poco más.

He decidido retomar los estudios de euskera, que dejé después de acabar B.U.P con quince años. Cada lunes, miércoles y viernes de tres a cuatro y media, me enfrento a mis miedos, y hablo en euskera durante unos minutos obligatoriamente, delante de mis 15 compañeros de idioma. Solo el hecho de saber que vamos a hablar, acelera mis pulsaciones y sufro palpitaciones de elefante. Lo peor, cuando me toca la última. Veo cómo el pañuelo que reposa sobre mi pecho, se mueve al compás de los latidos de mi corazón. Ni la infusión tranquilizante que compré para enfrentarme con algo de ayuda a mis miedos, consigue paliar semejante reacción física. Pero todos los días hablo. Varios días he hecho la infusión, pero luego se me ha olvidado tomarla. ¿Será que estoy venciendo?. Ojala.
GRACIAS INFUSION


LO DE BUSCAR NUEVAS OPORTUNIDADES

cartel de positivismo
Hola a to@s . Me había presentado a un examen-prueba escrita, para acceder a mi quinto  curso ya para desempleados. Así ocuparía las horas de soledad del día y además tendría una nueva oportunidad en el mundo laboral. Éramos 174 personas. Fuí seleccionada con otras 39 personas para una entrevista, en la que si convencía, podría asistir al curso todas las mañanas, lo cual para mí era una salvación a la soledad que se me presentaría cuando mi niña hubiera comenzado su curso escolar.

La entrevista no pudo salir mejor. Encontraba respuestas muy convincentes a todas las preguntas que me planteaban. Sonreía, hablaba en positivo. Seguía todos los consejos para que una entrevista saliera bien, que había leido en páginas de internet u oído a psicólogos en la televisión.
- Actitud Marta, actitud - me decía a mi misma.
- Buenas vibraciones, buena presencia, buena onda- pensaba.


- Me sorprende que tu curriculum esté repleto de estudios y experiencia laboral como administrativa e informática , y te presentes a este curso para aprender a cuidar de personas dependientes-  me decía mi entrevistadora, con los ojos muy abiertos y bastante sorprendida.

- Llevo intentando encontrar trabajo y haciendo cursos de ‘lo mío’ durante casi un año y es imposible, es desesperante. Quiero intentar otra cosa. Además en mi adolescencia, estuve dudando entre estudiar informática o geriatría, pero al ver que los ordenadores eran el futuro y no me faltaría el trabajo, me decidí por la informática, pero va a ser que no -contesté.

Una suave sonrisa de mi entrevistadora me hizo coger confianza y continuar.

-Además no dejaré de ser informática, de hecho voy a configurar el ratón a casa de mi madre varias veces a la semana - dije exagerando para quitar hierro al momento.

De nuevo risa algo más sonora de mi entrevistadora.

- Este trabajo será duro. Si te encariñas con alguna persona anciana y muere … - otra nueva observación-pregunta de mi entrevistadora.


- Si, pero incluso esto, me prepararía para pérdidas de seres queridos en el futuro. De niña, adolescente o adulto nadie te enseña ni te prepara para este tipo de cosas que forman parte de la vida- de nuevo había contestado positivamente, sin pestañear y mi entrevistadora  había asentido a modo de conformidad con mi explicación.

Cada vez estaba más convencida de que mis respuestas eran brillantes y que tenía muchas posibilidades de estar entre las quince personas elegidas para realizar el curso. Mi positivismo y buena actitud tenía que funcionar.

Al día siguiente, tenía que consultar en Internet la lista de agraciados a partir de las doce. Sobre las doce y media estaba con los nervios típicos en el estómago, pero casi convencida de que lo iba a conseguir.

Por fin encontré la página web donde se podía ver que había quince nombres y apellidos que no coincidían con el mío.
Debajo había otra lista de personas como reservas, con dieciséis nombres que tampoco coincidían con el mío.

Después de no fiarme de mis propios ojos, y leer y volver a leer las dos listas, estaba claro que no iba a poder acceder al curso que podía ampliar mis posibilidades en el mercado laboral.

Era importante encajarlo lo más rápido y mejor posible para seguir siendo positiva.
No pasa nada. A otra cosa mariposa. Será que no tenía que ser. Se supone que será, que tiene que ser así. Pensamientos positivos, solitarios pero positivos.
GRACIAS POSITIVISMO.

LO DE LA CONTRACTURA

musculaturaMuy buenas a tod@s. Me desperté con un fuerte dolor en la espalda. Con poco que moviera la cabeza en cualquier dirección, me acordaba con malicia de toda la familia de alguien. Prácticamente no podía mover el brazo izquierdo. El dolor era muy fuerte y no podía relacionarlo con nada que hubiera hecho el día anterior. Ningún esfuerzo físico exagerado. Psíquico si, pero físico nada de nada. Recordaba que había ido a dormir sin dolor alguno, igual que una quinceañera. Eran las cinco de la mañana. Imposible conciliar el sueño. Por fín decidí incorporarme, pero ni estiramientos, ni movimientos suaves hacían que el dolor se aliviara. Decidida a volverme a dormir adoptaba postura tras postura sin efecto positivo alguno. Por fin llegó la hora de levantarme y nada había cambiado.
Justo el día anterior se me había terminado el tan socorrido fármaco llamado Ibuprofeno y no tenía nada que tomar para aliviar el dolor.
La suerte estaba de mi parte, pues tenía cita con el médico para pedirle una receta de Ibuprofenoeno, que me permitiera comprarlo por unos céntimos menos, por tanto acudí al médico después de dejar a mi niña en el colegio pero con pretensiones muy diferentes a las que tenía cuando pedí la cita.

El médico estaba justo al lado del colegio de mi niña. El camino hasta cole fué arduo y doloroso, pero la vuelta del médico de película.
En cuanto el médico vió lo limitado de mis movimientos, como si una adorable abuelita hubiera entrado en su consulta, y después de un pequeño reconocimiento quejumbroso y doloroso, decidió inyectarme un fármaco antiinflamatorio.
Ahora, además de no poder mover el cuello, el brazo y hombro izquierdos, tampoco podía andar correctamente, y los trece minutos de camino hasta mi casa, se convirtieron en 30. Iba coja de la pierna derecha e inmovil de la parte izquierda. En bloque giraba mi cuerpo para mirar si venía algún coche y podía cruzar o no la carretera. Algo semejante a un zombie o alma en pena.
Aún así, podía sostener el teléfono movil con la mano derecha para ir narrando a mi mamá, lo penoso de mi vuelta a casa. Me daba la risa pensando en la imagen que proyectaba. Me hubiera gustado encontrarme conmigo misma por la calle y así poder ver el efecto que causaba en los viandantes mi nueva imagen.
A duras penas llegué a mi casa y poco tiempo después venía mi mamá con mi niña, trás haberla recogido del colegio. Qué haría yo sin mi mamá. GRACIAS MAMI.